Capítulo 14 —¿Te encuentras bien? —me pregunta Emilia, al ver que arqueo la espalda al sostenerme del lavamanos y así poder recuperar el aliento. No. Abrí el grifo, junto mis manos para hacer un recipiente con ellas y así, comienzo a beber el agua para enjuagarme la boca y eliminar el horrible gusto que siento en ella. Necesito una menta. —Sí, son las náuseas. Creo que necesito vomitar otra vez —le digo en voz baja porque ni eso me ayuda a fingir que todo está bien como para darle una voz más alta. No me atrevo a mirar a Max, y siento su mirada sobre mí. Su silencio me está torturando y yo no soy capaz de decirle algo frente a su novia. Debo ocultar la ira que me está consumiendo. Es la misma sensación cuando descubres una maldita infidelidad. —Te esperaremos afuera —me dice Emi

