Capítulo ocho. Era tan sencillo caer en las tentadoras propuestas de Max y tan difícil salir de ellas. Lo único en lo que pensaba era que aquello me podría catapultar al éxito en cualquier universidad que eligiera, él tenía mi futuro en sus manos y yo me ocuparía de utilizarlas a mi favor. —No pretendo ningún tipo de relación personal y no pretendo tampoco llegar a sentimientos profundos. Si eso ocurre, te desearía buena vida, Ada—me dijo él, revolviendo su café y así llevárselo a la boca, sosteniéndome la mirada. —Creí que éramos amigos—le recordé, extrañada. —Pasamos a un nivel más alto que eso Ada ¿no crees? Asentí con lentitud, en silencio. —Este tipo de relación…¿implica follar? Por poco se ahoga con el café, y se recuperó rápidamente, mirándome con sorpresa. Me dio gr

