*ADVERTENCIA. Contenido gráfico de violencia. Leer con precaución. Sentía el corazón destrozado, Victoria me había mentido descaradamente. Hacia unos días me había enterado por rumores de la gente en el pueblo que Victoria estaba casada y su esposo se encontraba allí buscándola. La noticia me había tomado por sorpresa y me había conmocionado, pero creía que todo eran simples habladurías. Para corroborar todo, había ido a la casa de los Franco y allí había visto con mis propios ojos a ese hombre repugnante que estaba casado con mi preciosa Victoria. Algo en él me decía que éramos la misma basura, su forma de actuar frente a mí y la manera en la que le miraba me daba a entender que sabía lo que era y lo que hacía, porque él era igual que yo. Un loco reconoce a otro y mi instinto no fallaba.

