Sue le dijo con cariño: "Kathy, todo se reduce a los placeres de la carne. Creo que nosotros, como familia, ya hemos superado la etapa de poner límites al placer s****l". Sus miradas se cruzaron y Don temió que fueran a llorar. Intervino y dijo: «Bueno, basta de seriedad. ¡Volvamos al verdadero propósito de esta fiesta! Cada uno tiene un regalo para abrir, aunque son todos iguales». Las chicas abrieron sus cajas y la sorpresa se reflejó en sus rostros. Dentro de cada caja había un juego de tapones anales, etiquetados como "Principiante, Experimentada y Lista". Los tapones de Kathy eran rosas, mientras que los de Sue eran color carne. Don disfrutó de la reacción de las chicas y soportó sus abrazos y castos besos. Dijo: "Kathy, sé que no has pensado mucho en el sexo anal, mientras que tu

