"Subamos primero al dormitorio, será mucho más cómodo", dices. "¡De acuerdo!" Ana sonríe y sale tambaleándose de la cocina. La sigues por las escaleras, observando su trasero respingón mientras se menea subiendo. Gracias al ángulo y a lo corto de su minifalda, puedes ver su precioso coño depilado, joven y húmedo, reluciente de excitación. Entra en tu habitación y salta a la cama doble emocionada. Inmediatamente se pone a gatas, con la espalda encorvada y el trasero al aire, como un gato estirándose. Te mira. "¿Me quieres así papi, como una puta?" "Es muy tentador, pero... luego, cariño. Primero quiero follarte tu coño caliente y que te sientes sobre él". Dices. Se levanta de un salto, con una sonrisa de felicidad como nunca la has visto. "Bueno, papi, cógete mi coño antes de empezar c

