—Gema— Acomodé mís vestimentas en un espejo de bordes dorados con flores talladas, demasiados días eran los que aún me sorprendía la belleza y lujos de aquel palacio, sin embargo todos los lugares donde residian vampiros eran así, demasiado finos....por así decirlo. Dudaba que pudiera existir un vampiro desalineadamente vestido por las calles de Iberal. Bajé rápido las escaleras emocionada y al mismo tiempo nerviosa, había elegido una camisa larga blanca, un pantalón de cuero y botas largas, imaginaba que era una ocasión de más caminata y además estaba cansada de los vestidos. Me sorprendi al encontrarlo tan simple como yo, sin armaduras o símbolo que delatara que era el rey,si bien ya todos lo sabíamos. Su mirada me recorrió exhaustivamente, parpadeando un poco. —No usaré vestido ho

