30 ~ El punto de vista de Isabella Finalmente me quedé dormida, aunque no fue fácil. Mi mente no dejaba de dar vueltas, pensando en Hannah y Kara, sus amenazas y lo que podrían hacer a continuación. Pero el cansancio finalmente me venció y caí en un sueño profundo y sin sueños. Cuando me desperté a la mañana siguiente, la luz del sol apenas comenzaba a filtrarse por las cortinas. Me froté los ojos y me incorporé, sintiéndome un poco más lúcido que la noche anterior. Sabía que tenía que tomar las riendas de la situación, pero primero necesitaba hacer algo sencillo para despejarme. Decidí ir a la cocina, con la esperanza de que una taza de té caliente me ayudara a concentrarme. Mientras caminaba por el pasillo, me preparé para los habituales comentarios sarcásticos de las criadas, pero

