Llegó a una altura la luz y esta se hizo muy grande; de una salieron dos y tras de ellas dos figuras, eran alargadas como nosotros, no eran animales, pero todavía no sabía sobre sus intenciones. Ya nos habíamos encontrado en otras ocasiones que otros grupos habían venido a robarnos lo que hemos cazado o a hacerse con nuestras mujeres y niños, el más preciado tesoro que teníamos pues sin ellos ningún grupo sobreviviría. Los dos bajaron la luz y la juntaron a una altura del suelo haciéndose una, encendiéndose este como cuando cae del cielo. Ninguno de los del grupo sabía qué hacer pues su poder era tan grande ya que habían cogido lo que caía del cielo y lo han detenido a su voluntad hasta que han querido que siga su camino hasta el suelo. - Hola, somos amigos que venimos de paso, quisiéra

