LARS No me olvidaré de sus palabras que me calaron y me rompieron por dentro, no me olvidaré de estas porque me desalmaron. —Lars— dijo ella y entré en su casa cerrando con un portazo la puerta. La sujeté de la nuca y contra la mesa de ese comedor, le bajé las bragas y me coloqué el condón y me la follé, Rose gritaba de placer y yo le daba duramente mientras me ahogaba en rabia, despecho, desahogándome y olvidando a esa mujer que no merece nada de mí. —Joder, Lars. Llegué y llené el preservativo, me lo saqué y lo até, me introduje en el baño sin mirarla y me lavé las manos. Me apoyo contra el lavabo y miré al espejo, este era yo, el que no tenía sentimientos y no le importaba nada. —A la mierda— me dije a mí mismo. —Lars— tocó la puerta del baño. Al salir ella me miraba con una son

