Capítulo 40

1112 Palabras

LARS Por una vez en mi vida, pude controlar mis demonios y confié en mi intuición, en la misericordia de su mirada y no caí. Por ella no haría nada de lo que me dijo Teo. Porque él nunca supo amarla como lo hacía yo. Él no fue perfecto para ella y yo intento ser al menos la mitad de esta perfección que ella merece. Al día siguiente, desperté tan temprano que no pude desayunar con ella, ni con mi hijo. Entré a su habitación y ella estaba dormida mientras abrazaba a Leo. Se que era muy cabezota y acató mi orden al no aceptar su condición para que se mudara a mi habitación. Sonreí por la imagen tan bonita que veía y me acerqué más a ellos. Me incliné y beso su mejilla, pasé mi mano por su hombro descubierto y abrió los ojos lentamente—: ¿te vas? —Sí, mi cielo. Sigue durmiendo. Susurré p

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