LARS Después de la firma, todo a mi alrededor fue una locura, una carrera contrarreloj, que necesité fabricar más tiempo para todo lo que tenía que hacer. —Chsss... Pequeño, mami está dormida— llegué a casa sobre la una de la madrugada y todo el mundo estaba en su habitación, cargaba a Leo en mis brazos y su pequeña bolsa colgada en mi hombro. Llegamos hasta mi habitación y lo recosté a mi lado, en mi cama y bajo mis sábanas. Lo acurruqué y éste se volvió a dormir, ya que lo había sacado del auto adormecido. Me puse el pijama después de asegurarme de que estaba profundamente dormido y salí hacia la cocina, no sin antes detenerme junto a la puerta de Martina. La había extrañado y con las reuniones que tenía atrasadas, más la visita de los abogados respecto a los documentos firmados y ase

