MARTINA Lars sabía cómo tratar a una mujer y hoy me lo había vuelto a demostrar, pero me asustan las consecuencias, temo que cambien de nuevo mi vida. La manera de cogerme de la mano para salir de casa y su forma de caminar indicaba que sabía exactamente a donde va y qué intenciones tiene y eso me hace perderme aún más en él. Resulta cautivador en todos los aspectos. Me ibas a llevar a ver a mi hijo. Él, nuevamente se preocupó y sabía que Teo no iba a estar. —¿Algo que decir, preciosa? — preguntó con una sonrisa de lado al ver que lo miraba babeando. —Sí, que eres muy guapo. Se ríe de buena gana y me estremecí. —Tú sí que eres guapa. Me capturó los labios antes de ponerme el cinturón de seguridad. Lars me hacía sentir tan bien que temo que esté mal. Me dedica una sonrisa arrollad

