Es fácil que un corazón muera, oh es mucho más fácil que la muerte se enamore del amo. Muchas veces suelo salir a correr aunque no soy muy buena para hacer ejercicios, de igual manera lo hago para distraer mi mente, para relajar mis músculos y quizás para olvidar un poco lo que cada día se acumula en mis hombros. Cuando voy llegando al edificio encuentro una multitud de personas con cámaras y periodistas en la entrada. Trago con fuerza, camino lentamente hasta llegar al poco de gente. -¡YA LES HE DICHO QUE SE VALLAN, ESTO ES UNA RESIDENCIA PRIVADA POR FAVOR DESALOJEN EL ÁREA!- grita un oficial de policía. -¡Queremos ver a la señorita Fernandez!- exclama uno de los periodistas. Frunzo el ceño. -¿Qué es lo que pasa?- pregunto en voz alta, todos voltean a verme y en unos

