El fin de CésarY así, como en un final digno de toda tragedia, César nombró a sus futuros asesinos, Bruto y Casio, como pretores. Luego hizo cónsul al poco capaz Marco Antonio, que posteriormente pactó con sus asesinos. Finalmente fue asesinado más por los llamados hombres de su bando y por gente que llevaba mucho tiempo a su lado, como sus antiguos compañeros de la guerra de las Galias, que por enemigos declarados. Hay quien dice que además conocía la conjura y se dejó matar por ellos para que acabar una especie de pesadilla que lo seguía y perseguía. Continuaba creyendo que, después de cruzar el Rubicón, el espíritu del flamen lo seguía y perseguía allá donde estuviera. Asimismo estaba convencido de que se debía al hecho de que sus hombres lo habían asesinado en el templo de Fano y

