Cataleya.
.
.
Mis ojos estaban sobre los de Hayden y estaba más que segura que él estaba buscando alguna forma de alejarse de su famosa amiga con beneficio, mientras que yo me encontraba compartiendo palabras con Scott. Sus ojos dieron a los míos al momento en el que Scott continuó su charla conmigo y en cuanto nuestros ojos se encontraron desvió la mirada como si nada hubiera pasado.
Me escuse con Scott para así ir al baño antes de que fuéramos a ese almuerzo al cual me invito. Me dediqué en caminar en dirección al baño y pude sentir los ojos de Hayden en mi trasero así que volteé y en efecto su mirada estaba en esa área y al ver que nuestros ojos se toparon el desvió nuevamente la mirada.
Imbécil.
Llegué al baño y me dispuse en arreglar un poco mi cabello, ya estaba algo seco y estaba tomando libertad de expresión. Tomé agua del grifo entre mis manos y la pase por mi rostro para refrescarme un poco y en ese momento la puerta se abrió y pude apreciar a Hayden entrar, se recostó a la puerta y me regaló una hermosa sonrisa torcida, sus ojos grises dieron a mis piernas y subieron poco a poco hasta llegar a mi rostro.
Me recosté al lavamanos y le devolví la sonrisa.
─ ¿Qué pensaría tu novia si te ve en el baño con su enemiga?─. pregunté.
Él colocó el pestillo en la puerta y caminó hasta quedar a centímetros de mi rostro, con su pulgar delineó mi labio inferior y me limité en abrir mi boca para recibir su dedo y succionarlo.
─Gwen y yo no somos nada y debes saberlo─. susurró en mi oído.
─ ¿Porque será que no logro creer en tus palabras?─. pregunté pasando mi lengua por su labio inferior.
Tomó mi rostro entre sus manos y desvió la mirada hacia el espejo tras de mí y luego soltó un suspiro.
─Dijiste que no querías ningún tipo de relación ¿Porque tanto afán de que no esté con Gwen?
De un manotazo quité sus manos de mi rostro y le di un empujón.
─Pretendes follarme cuando te plazca cuando tienes a esa chica tras de ti pedazo de imbécil─. solté.
─No, pero no logro entenderte bicho.
Caminé hasta él y quedé a centímetros de su rostro, bajé una de mis manos por su tonificado pecho, pude sentir sus abdominales mediante la camisa.
─No te quiero cerca de mí Hayden─. murmuré cerca de sus labios.
Sus ojos dieron a los míos y eso fue todo para volvernos locos y salvajes. Llevó una de sus manos a mi cuello y pegó mis labios a los suyos en un beso exquisito, sus manos bajaron hasta mis caderas y me levantó para colocarme sobre el lavamanos. Su lengua se dio paso en mi boca y la recibí con entusiasmo.
Una de sus manos llegó a mi muslo y abrí mis piernas para recibirlo, en ese momento sus ojos se abrieron y mostró una sonrisa antes de detener el beso.
─Sin ropa interior de nuevo─. susurró.
Chasquee la lengua.
─No es por ti, no te sientas especial.
Su mano se dio pasó a mi intimidad y pude sentir cuando dos de sus dedos entraron en mi intimidad, solté un jadeó y él lo acalló al morder mi labio inferior.
─Shh, alguien podría oírnos ─susurró.
Tomé su rostro entre mis manos y nuestros ojos se encontraron mientras sus dedos hacían magia en mi entrepierna.
─ ¿Del uno al diez cuánto te importa que alguien nos escuché?─. pregunté entre jadeos.
─Me tienes loco bicho─. susurró antes de volver a pegar sus labios a mí.
Me aferré a uno de sus brazos para no soltar gritos más elevados de mis jadeos ante ese maravilloso placer que este chico me estaba proporcionando.
Conocí a Hayden en ese último día del año pasado antes de empezar las vacaciones, salimos unas dos o tres veces, pero no llegábamos a algo más allá de unos buenos besos o incluso masturbarnos entre ambos. Y no era porque no quería solo era por el hecho de que no quería que las cosas se empezaran a complicar entre ambos.
Los sentimientos estaban guardados en una pequeña caja muy al fondo y ninguno de los dos quería que algo más allá saliera a relucir y por esa razón no queríamos propasar nuestros roces a algo más.
Sus dedos continuaban haciendo estragos dentro de mí y ya podía escuchar el sonido de sus dedos golpeando con mis fluidos y el sonido de nuestros labios succionándose.
─Hayden...─. jadee.
─ ¿Quieres sentirme dentro de ti bicho?─. preguntó con esa maldita sonrisa torcida.
─¿Y desaprovechar este maravillo placer?─. tomé su labio inferior y tiré de él.
─Dejare lo que tengo con Gwen, pero tú...─. mordió mi labio inferior. ─Tienes que ser mi novia te guste o no.
─No me van las relaciones.
─Me importa una mierda─. soltó antes de introducir un tercer dedo.
─Mierda─. jadeé.
Recosté mi cabeza en el espejo y mordí mi labio inferior de tan solo ver como Hayden tenía su labio inferior entre sus dientes y como el bulto en su pantalón quería tener vida propia.
─Piénsalo bien, si no eres mía no podrás disfrutar... esto bicho y tú y yo sabemos.... que esto lo disfrutamos mucho.
─No soy de nadie─. jadee.
─Eres mía, aunque no lo aceptes─. agregó y luego estampo sus labios nuevamente con los míos.
Sus dedos entraban y salían, entraban y salían logrando que entornara mis ojos y mordiera su labio inferior para así acabar con los gemidos que salían de mi boca. Podía sentir mis piernas temblar ya que se estaba acercando mi orgasmo. Hayden lograba hacerme temblar con un simple toque y eso me gustaba.
─Deprisa, más... rápido─. susurré.
Él aceleró sus movimientos y enterré mis uñas en su brazo cuando el orgasmo arrasó conmigo.
Colocó su frente sobre la mía y luego me dio un beso corto en los labios.
─Tengo que regresar por mi matricula─. abrió el grifo y se dedicó en lavar sus manos.
─Voy a pensar en tu propuesta─. dije en cuando mi respiración se encontraba mejor.
─No te vas a arrepentir, puede ser un hijo de puta con todos, pero contigo soy diferente─. aclaró y solté una carcajada.
─ ¿Cliché? ─pregunté bajando del lavamanos, arreglé mi vestido y me acerqué a él. ─Aquí la hija de puta y la cabrona soy yo, pero todavía no llegas a conocerme del todo cariño.
Caminé hacía la puerta y me volteé a él para después tirarle un beso con mi mano.
Al abrir la puerta hojee el lugar para no tener que toparme con personas en el pasillo, pero al parecer todos se encontraban en la fila. Salí del baño y continué mi camino por el largo pasillo hasta que me tropecé con una pierna y caí al suelo.
─Lo... siento, no te vi ─dijo una voz y luego sentí unas manos tratando de levantarme del suelo.
Mis ojos dieron con unos ojos cafés y un porte que decía soy de todo menos bueno.
─ ¿Acaso me metiste tu pie?─. pregunté sin dejar de observar al chico.
─No─. respondió. ─claro que no, yo sólo estaba estirándome y...
─La próxima vez fíjate bien lo que haces.
─ ¿Paso algo Cataleya?─. preguntó Hayden llegando hasta nosotros.
─No, sólo me caí.
─Ya le pedí disculpas, pero veo que tienes una novia muy...
─No somos novios─. respondimos al mismo tiempo.
─Cataleya, aquí estás─. dijo Scott llegando a mi lado.
Los tres chicos se miraron entre ellos y pude apreciar cuánta testosterona había en el lugar.
─Tengo cosas que hacer adiós─. dije caminando hasta la puerta principal.
En ese momento recordé el nombre del chico que me metió el pie, su nombre era Evan y tuvo una aventura de una noche con Demi, resulta ser que él la mandó a volar.
Cabrón.
─Oye Ane mira una estúpida─. exclamó Gwen pasando a mi lado junto a su amiga.
Rodé los ojos y continué mi camino. No estaba para esas actitudes de niña de instituto.
─Amorcito─. escuché cuando llamó a Hayden, ya que así se refería ella a él.
─ ¡Cataleya!─. escuché mi nombre y en cuanto volteé me topé con Scott. ─¿Iremos siempre a almorzar?─. preguntó.
─Sí, te seguiré en mi auto.
─Pensaba que podías ir en el mío─. mostró una sonrisa y por sus facciones se me hizo muy tierno de su parte.
Coloqué una de mis manos en su mejilla.
─Hueles a romance no quiero dañarte─. añadí.
Tomó mi mano y la colocó en su m*****o así que inmediatamente abrí mis ojos como platos y dirigí mi mirada a algunos chicos, pero ellos no dieron a nosotros.
─ ¿Te parece que soy el de los buenos sentimientos?─. preguntó con una sonrisa.
Esos hermosos ojos verdes estaban sobre los míos.
─No lo sé─. murmuré y luego retiré mi mano de su m*****o. ─Buscaré a Demi para así darle las llaves de mi auto e iré contigo.
Caminé en dirección a mi auto y mi sexto sentido me decía dónde estaba posada su mirada.
─Deja de mirar mi trasero─. solté.
─Es muy bonito─. respondió y no pude evitar reír.
Llegué a mi auto y me mantuve unos minutos en él, tomé mi teléfono y marqué el número de mi Demi y ella contestó al instante.
─Te necesito─. dije en cuanto escuché su voz al otro lado.