Ángelo. Me levanté gracias al resplandor del sol entrando por la ventana, abrí mis ojos y lo primero que vi a mi lado fue a tres chicas completamente desnudas en mi cama. La castaña se removió y abrió sus ojos para regalarme una sonrisa ─Buenos días Sr. Romano ─susurró. Asentí en respuesta y caminé por la habitación hasta tomar una de mis batas de baño. Tantas chicas en mi cama y ninguna era ella. Salí de mi habitación y me encontré con uno de mis guardaespaldas, asintió en saludo e hice lo mismo. ─Llámame a Richard y Arthur, los quiero en la terraza en cinco minutos ─dije y mi guardaespaldas asintió. Bajé las escaleras y llegué hasta la cocina, tomé un plato con algunas de las cosas que se encontraban en la mesa y caminé hasta la mesa de la terraza. Minutos después Richard y Arthu

