Cataleya. No podía negar que sufrí un ataque de celos hace segundos gracias a la estúpida camarera que en pocas palabras ya estaba dispuesta a follar con Allen en mis narices, pero no quería que ellos se enterarán. Allen era muy diferente a mis otros tres chicos, con Allen no sabía que podía estar pasando por su cabeza y a él no le importaba coquetear con otras chicas, aunque estuviera a su lado como paso minutos atrás y eso me ponía enferma, porque todos eran míos, aunque no me los hubiera follado todavía. ─Yo me voy, no me quedaré a ver cómo se besan entre ustedes─. soltó Evan llegando hasta a mí, colocó una de sus manos en mi mejilla y me dio un beso corto en la frente. ─Nos vemos preciosa. ─Adiós Evan, descansa. Miré en dirección a Hayden y se encontraba recostado a su auto fumand

