Cataleya. Escuché cuando el decano mencionó el apellido de Allen, así que salí del baño y me asomé al pasillo y vi cuando el salió por la puerta principal. Y como dicen la curiosidad mato al gato, fue tras él. Caminé por el largo pasillo y observé que era la única, abrí la puerta principal y vi cuando Allen estaba caminando hacia los estacionamientos. ─Allen ─lo llamé y el volteó a mí. ─Nena. Caminé hasta él y me detuve a centímetros de sus labios. Tiró el cigarro al suelo y colocó una de sus manos en mi nuca y pegó su frente a la mía. ─No estaba buscando un para siempre, pero creo que encontré el futuro en tus ojos, jamás me había sentido así ─soltó un suspiro ─Estabas en el lugar y el momento indicado esa mañana frente a ese maldito cajero automático sin dinero, he tratado de pens

