En aquella oficina, ya entrada la noche, se discutieron muchas cosas. —¿Entonces firmaras?—inquirió la voz del joven del otro lado de la estancia El joven empresario de ojos azules analizo el documento. Era una buena idea el punto de unir fuerzas para facilitar el esfuerzo de ambos, disminuir recursos y minimizar riesgos. Si encontraban a una, encontraban a las dos. Simple lógica básica. De alguna forma, la situación era ventajosa para ambos. —¿Eres consciente de que solo la buscare hasta que ella misma me diga en la cara lo que quiere? —Si, se que si la respuesta de ella es que no quiere verte más, la dejaras marchar. —contesto con lógico — porque tu corazón no la retendría. No ahora que la amas. —Solo cuando me de una explicación, —cedió el —solo hasta ese momento. Pero debo preg

