En casa de los Kim todo había estado tranquilo. Ni siquiera sabían el gran problema en el que se habían metido por creer que podías jugar con fuego sin quemarte. Y más aun contra alguien, que ya había sobrevivido a un incendio. Cuando los oficiales llegaron a la puerta Rachel había abierto desconcertada —¿los puedo ayudar en algo?— había preguntado la jovencilla. Rachel era delgada, de abundantes cabellos negros y ojos azules claros, era hermosa y aun asi, para ella nunca fue suficiente —Tenemos una orden de arresto para los Kim —¿Cómo?— había abierto mucho los ojos cuando los policías entraba en la casa y otro le daba una orden de allanamiento del lugar. Entonces se habían adentrado hasta la sala esposando a sus padres y leyéndole sus derechos, sin mencionar que les informaban el

