Una semana había pasado. Una que había estado llena de rosas y regalos. James siempre tenía un nuevo detalle para ella —¿Sabes que ya no debes hacer esto no? Ya estamos casados —Debo conquistarte todos los días — sonrió mientras daba su ultimo sorbo a la tasa de café —¿Este no es el séptimo de la semana? —¿Tu punto? —Que no son arreglos de flores precisamente baratos — menciono con intención — quizás no debas gastar tanto —No me duele gastar en ti —No se trata de eso. —menciono apenada —Además, —abrió la caja que venia junto a las flores — esta joyería es costosa. ¿acaso no estuvo en el catalogo de la revista de la empresa esta semana? —Si. —menciono tranquilo —es lo ultimo que ha salido —Ves, a eso me refiero La puerta sonó mientras más jóvenes entraban — tenemos que irnos ya

