Capítulo 6

1177 Palabras
¿Qué si James estaba desesperado? Claramente. ¿Pero que más podía hacer un hombre enamorado al notar que la mujer de su vida se escapaba de sus manos? Porque Elizabeth estaba tan lejana para el… quizás esta era su última carta de cambio. —¿Lo dice de verdad?— habia interés poco disimulado en su voz James recobro su compostura — Te lo dije, sería una alianza, solo negocios « Mentiroso. Mentiroso » susurraba su mente para sí mismo torturándolo —¿Y por cuanto tiempo seria?— indago, la joven parecía luchar contra su moral y su deber. Casi consternada por si quisiera considerar como opción aquella propuesta —Un año— dijo el, — tal y como se lo prometí a tu padre. —¿Y… y de verdad perdonarías toda la deuda? James al verla lo comprendió. No. Elizabeth no habia cambiado del todo. Seguía siendo aquella pequeña niña, remontada al pasado quien ponía el bienestar de otro por sobre el suyo. Era tan condenadamente altruista que causaba admiración para sus ojos. La admiraba mas que a cualquier otra persona en el mundo. Los ojos de Elizabeth siempre estaban cargados de una pureza e ingenuidad que resultaba abrumadora y atractiva al mismo tiempo. Ella lo desarmaba por completo. —Tu familia volvería a tener toda su reputación. Una deuda no iba a salvar del todo a la familia de Elizabeth, y ella lo sabia, pero eso sería un gran alivio, y un peso menos en los hombros de su padre —Bien. —murmuro ella —pero… necesito… necesito pensarlo mejor. —En el caso de aceptar, — se adelanto a decir James — su padre no debe saberlo. Sus ojos mieles volaron a los suyos causando una combinación maravillosa—¿Por qué?— pregunto confundida —Su padre a lo largo de este año estará concentrado en trabajar para reunir el dinero prometido. Que lo haga. Que lo siga haciendo. Asi cuando el año termine, a pesar de que su deuda estará saldada sin dar un centavo, tendrá ese dinero para invertirlo en algo mas. En algo mejor. —Eso no tiene lógica, para hacer este trato no hay necesidad de ocultárselo El la mira con intención — usted y yo conocemos a su padre, ¿de verdad cree que no se gastara ese dinero que reúna en juegos y bebidas si se entera que ya no tiene una deuda? Elizabeth apretó sus manos en puños a sus costados. Se sentía impotente. ¿Pero cómo podía tapar el sol con un dedo? Sabia los miles de defectos que tenía su padre, el amor no la cegaba, sabia todo eso y más. Sin embargo, el no tenia porque decirlo de forma tan brusca e insensible. —Al parecer yo no soy la única que dice lo que piensa en voz alta todo el tiempo James suspira — siento ser directo, pero a veces, parece la única forma en que puedo comunicarme con usted —No diga cosas como esas de nuevo. —le pide calmadamente—Y yo no soy ciega, como usted me insinuó el primer dia que nos vimos. Se las cosas que hace mi padre, y mi familia. Pero… es mi familia. —murmuro por la bajo — no se elige a tu familia James no estaba del todo de acuerdo con eso. Después de todo, el sí habia escogido a la suya. —No podemos siempre permanecer al lado de las personas que nos hacen daño Ella alza la mirada nuevamente hacia el, tratando de comprender sus palabras —parece que hablaras por experiencia… —La vida es impredecible. Y no siempre las cosas desempeñan el papel que debieron hacer. Por madurez, o mentalidad. Da igual. Solo debes permanecer junto con las personas que te aman Elizabeth quería preguntarle de que hablaba, o a que se refería con eso. Pero no se atrevió. ¿Cómo podria? Además, no deseaba interrogar a James Campbell. —¿Cuándo… cuando firmaríamos el contrato?— pregunto tratando de cambiar el tema, y alejando aquella conversación que parecía muy íntima y confidencial. —Mañana. —¿Mañana?— se sorprendió —Lo más pronto posible. —dijo —Y como mi esposa deberás desempeñar cierto papel. Llegar a acuerdos de lo que se debe, o no hacer en público. —¿No es que era fingido? —Lo es. Seria fingido. Una mera pantalla ante el público. Sin embargo, para ser de una mentira una realidad es importante saber actuar de la manera correcta. —¿Y cuáles serían las condiciones? James no tenia en realidad pensando ninguna regla. Por el, prefería hacer un matrimonio de verdad, pero esperaba tener una oportunidad para poder enamorarla en el transcurso de ese año y asi evitar que se separen llegada la fecha inminente. Solo una oportunidad, era todo cuanto habia deseado para lograr lo imposible. Y en un mundo de reglas, planes y conspiraciones, el jamás se habia rendido. Y menos lo haría con ella. Este era el momento que tanto espero, y el no iba a dejarlo pasar. —Nada de relaciones por afuera. Y eso incluye, al muchacho de aquella mañana Ella parpadeo —¿muchacho?— y sintió su corazón agitarse. ¿Acaso si lo habia visto huir? —Mis guardias me dijeron que un joven te vino a dejar un regalo en la puerta el dia de ayer. Ella entrecerró los ojos tratando de recodar — Oh. Ya sé de qué hablas. —Del regalo que tenias en tus manos el dia que te vi por primera vez. —Claro, el regalo. En la puerta. Solo en la puerta. Por supuesto. Esta claro. Nada de parejas. O novios, entendido. James sonrió satisfecho. Si ella estaba dispuesta a renunciar tan rápido a eso, quería decir que lo que sea que tuviera con ese muchacho no era nada serio. Desde ahora ella le pertenecía. Desde el momento que habia pisado esta casa, ella era suya. —¿Usted tiene alguna regla que le gustaría imponer?— le consulto el joven millonario Ella lo pensó — nada de contacto físico. No quiero besos… o… otras cosas… James solo la miro atento y curioso —que mal. —murmuro —¿Perdona? —Oh no. Pero deberá saber que no dar ni siquiera un beso en publico en frente de las cámaras o reuniones de negocio puede ser sospechoso ¿concuerda conmigo en eso, no? Ella se sintió entra la espada y la pared —Después de todo, ya me ha besado antes, no entiendo cual es el problema ahora « Maldición » se dijo ella a sí misma ¿Acaso James nunca dejaría que lo olvidara? Ella miro hacia el suelo, como si sus tacones fueran lo más llamativo de esa sala — supongo que… en eso… se puede hacer una excepción… —Bien. Me parece perfecto. Ahora, solo una cosa más. Ella la miro — dígame. —Compartirás habitación conmigo —H-habitación… —Dormirás en mi cama —¿S-su su cama?
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