Salió de aquel motel destrozada en mas de un sentido. Parpadeo hacia el cielo nocturno tratando de contener nuevas lágrimas que amenazaban con salir. Y el viento frio de la noche era consolador de algún modo. La noche era solitaria, tal y como se sentía ella ahora. Pero había cierta paz en la soledad, el inquebrantable sentido de la orientación. Tomo su celular sabiendo a quien debía llamar. La única persona en la que pensaba cuando su mundo se caía a pedazos. “Sara” “Elizabeth” escucho un bostezo “¿Qué sucede?” “Estas… ¿estabas durmiendo?” apenas y podía hablar, murmuro las palabras torpemente y trato de coordinar sus palabras “Recién me acostaba." dijo tratando de despreocuparla "Iba a ir mañana a un trabajo de medio tiempo, y pensaba madrugar” “Puedo… ¿puedo preguntarte algo?” I

