TRES MESES MÁS TARDE —Em puedes lavar estos — le dijo Juan, llevándole una nueva pila de platos. —Si claro — dijo ella, aunque tenía ganas de acostarse pues le dolían los pies de estar parada tanto tiempo. Melissa primero le había ofrecido trabajar en el club y cuando ella se negó rotundamente, logró conseguirle ese trabajo como lavaplatos en el bar donde se vieron por primera vez. Aparte dormía en una pequeña pieza, en un edificio de apartamentos cercano. La zona era horrible, pero ella gozaba de cierta protección gracias a Melissa. Ella era la amante de la persona que dirigía en ese momento el club, que a su vez pertenecía a la familia mafiosa italiana que controlaba esa zona. Seguramente si ella no hubiera escapado luego de su "venta" hubiera terminado como Melissa. Luego de conta

