Leila Estaba en la cima del mundo, debería sentirme poderosa y lo era, pero no era así. Todo a mi alrededor daba vueltas como un tornado, llevándose todo a su paso. Me rodeaba la luz gris en todo su esplendor mientras salía de mis manos destellos dorados y plateados. Podía ver a mi abuelo, a mi padre, a mi madre, a Raúl, Samantha y mis dos tormentos Drake y Dylan a metros de mí tratando de detener un caos que era inevitable. Yo había provocado todo esto por no escuchar, por no saber que cada derecho viene con un deber y sobre todo una responsabilidad. La vida era hermosa, diferente, única y cada ser vivo en él tenía derecho de vivirla como quisiera, pero no por ser lo único que conocía, lo hacía permanentemente. La muerte también tenía su magia, su razón de existir y nos llegaba de for

