LEILA Me dolía todo el cuerpo, estaba desorientada con todo lo que había sucedido. En un momento estaba tratando de localizar el lugar donde estaban los discípulos secuestrados y en el otro, mi cabeza estallaba del dolor junto con el abdomen. Era algo insoportable, hasta que sentí a Aitana y en un segundo estaba en la mitad de su sala enfrentando a una sombra. Era la primera vez que sentía tanta rabia, decepción, venganza, y al mismo tiempo, desespero, angustia, dolor y una inmensa tristeza. Lo que no sé, es de quien percibía tanto dolor y que hacía Samantha ahí. —Tienes la mente dispersa — escuché una voz aguda detrás de mí. —Eres tú —Volteé para ver a Dylan de niño a mi lado en medio de un jardín. —¿A quién esperabas?, ¿a Drake? Está ocupado. —¿Tienes su riña desde niños? —No tene

