Por tercera vez. Probablemente por tercera vez estoy secuestrado ¿y me siento inquieto por la situación? Yo diría que no, pero esta vez que me matasen y no me liberasen porque para lo que le importaba a mis padres y hermanos. Bien podía acontecer eso y olvidarse de mí. No, no estaba siendo dramático porque es que lo último que recuerdo es perder el conocimiento en un callejón oliendo a orine. Y lo que veo ahora al abrir los ojos y enfrentarme al más asqueroso de los dolores de cabeza, es un techo blanco y un sofá color crema. Ciertamente esto parecía cualquier lugar menos el callejón en el que todo se volvió n***o con rapidez. Incluso mis secuestradoras fueron tan amables de acobijarme con una manta que huele excesivamente bien, una en la que me acurruco más. Ya les daría más tarde las

