Narrado por Michel 3 años después Algunas veces pienso que el haber nacido rodeado de mis dos hermanas y madre, no fue más que un entrenamiento para mi destino. Un destino marcado por mujeres, porque es que ese destino fue el encargado de hacerme amar a una, y ser el padre de tres más. Tal cual fue planeado y esperado, un domingo de enero nacieron nuestras hijas Gabriela y Estefanía. Dos bebés que pesaron lo que debieron pesar, lucieron como debían lucir y multiplicaron la felicidad que de por sí ya sentíamos al esperarlas en este mundo. Irónicamente la cesárea de este embarazo que fue una odisea de vómitos y cansancio para mi pobre Doris, resultó ser una operación simple y de recuperación rápida. Lo contrario al de Amelia, que fue una gestación ideal y un nacimiento desastroso. Mi

