Ricardo y Laura se instalan en el departamento, al llegar lo que desean es descansar, por lo que determinan apagar todos los dispositivos tecnológicos, desconectar el timbre del piso, se toman una merengada de frutas frescas y se van a la cama, dispuestos a dormir hasta que Morfeo se los permita. Y asi sucede, al despertar se percatan de que han dormido los dos, sin interrupciones durante 10 horas, a Ricardo le parece mentira, primera en su vida que duerme tantas horas corridas. —Amor mío, es producto del cansancio, nuestra luna de miel, aunque fue hermosa, fue extenuante, reconócelo— comenta Laura. — Mi bella reina, tienes toda la razón, oye, ¿sabes qué? Tantas horas de sueño me han dado hambre, quiero comer ¿y tú?— dice Ricardo. —Pensando bien, también tengo hambre, pero
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