**BIBY** De repente, entre pensamientos desordenados y sin poder controlarlo, la palabra “aborto” empezó a resonar en mi cabeza. Como un eco, se asomó en mi mente, representando una posible salida, una puerta que no quería abrir, pero que parecía estar ahí, infranqueable. La idea de tomar esa decisión me asustaba aún más, porque significaba enfrentar un enfrentamiento con mis propios sentimientos, con mi miedo más profundo, con ese futuro incierto que se desplegaba ante mí. —Tal vez debería… —comencé a decir, con la voz temblorosa, buscando formas de contar cómo me sentía, de buscar alguna solución. Pero antes de que pudiera continuar, Alondra, con una rapidez y firmeza sorprendentes, me puso la mano en la boca. Rápido, como si hubiera intuido mis pensamientos o supiera que, si pronuncia

