**BIBY** No puedo huir de la realidad. Mis manos temblaban mientras me sentaba en el jardín, el aire de la tarde no lograba calmar la tormenta en mi interior. La brisa suave acariciaba las hojas, pero mi corazón latía con fuerza, desgarrado entre el miedo, la confusión y la incertidumbre. Meditaba, atormentada, qué hacer. ¿Cómo se lo iba a decir? No, ¿cómo lo iba a ocultar? Ya no podía seguir mintiéndome, el tiempo se me agotaba y cada segundo me sumergía más en la encrucijada de mi secreto. El mareo matutino, los antojos repentinos, la náusea constante… Todo encajaba en un solo rompecabezas que gritaba por ser revelado. No podía ocultar un embarazo, no ahora, no con tanto peso en mi pecho. La impotencia me envolvía, y en ese instante, me quedé mirando la nada, perdida en un laberinto

