Aunque la cuchilla de afeitar estaba extraordinariamente afilada, Matt tardó unos minutos en cortar las ataduras de las correas. Maniobrarla en los dedos sin dejarla caer y ponerla en una posición para poder cortarlas sin ver, fue difícil. Para empeorar las cosas, estaba tratando de hacerlo sin que Collado se diera cuenta de lo que estaba pasando. Y estaba completamente aterrorizado de dejar caer la cuchilla de afeitar y de perder esta oportunidad que le habían dado. Cortó casi todos sus dedos en el esfuerzo, y sus manos se mancharon de sangre. Pero él perseveró, sabiendo que tenía que poner a sus hijos y a Emily a salvo. Lo que haría después de liberarse, Matt no lo sabía, pero sabía que tenía que hacer algo y pronto. Collado se había desviado y había encendió la televisión. Estaba

