POV NARRADOR El regreso a la mansión Vance no fue como cualquier otro. No hubo el silencio gélido de los inviernos pasados, ni la sombra de la melancolía acechando en las esquinas de mármol. Cuando el coche se detuvo frente a la escalinata principal, Shane respiró profundamente. Todavía sentía una punzada de dolor en el pecho al moverse, pero el aire que entraba en sus pulmones se sentía, por primera vez, limpio de cenizas, de amarguras y culpas. Al cruzar el umbral, Shane se detuvo en seco. El gran salón seguía iluminado por el resplandor cálido de las guirnaldas. En el centro, el inmenso árbol de Navidad se erguía majestuoso, con sus luces parpadeantes y sus esferas de cristal intactas. Pero lo que más le sorprendió fue ver que, bajo sus ramas, la montaña de regalos seguía allí, sin

