POV SOFÍA Dicen que la primavera es la estación de los nuevos comienzos, pero para mí, es el eco de una victoria que comenzó en la nieve. Me miro al espejo de la habitación principal de la mansión y, por un segundo, no reconozco a la mujer que me devuelve la mirada. El vestido es de un blanco roto, de encaje delicado que abraza mi cuerpo y cae en una cola sutil. No hay rastro de la palidez enfermiza de hace un año, ni del miedo que solía nublar mis ojos. Hoy, mis mejillas tienen un rubor natural y mis ojos brillan con una paz que es mi tesoro más preciado. —Estás preciosa, Sofía. —La voz de Elvira me saca de mi ensimismamiento. Ella entra en la habitación con un vestido de seda color lavanda, luciendo más joven y radiante que nunca. Se acerca y coloca sus manos sobre mis hombros, m

