Cuando Thais escucha la puerta abrirse, con total confianza sale al pasillo y, con una pose dominante con traje sensual de cuero puesto, exclama: —Bueno, bueno, ya llegó mi papasito. ¿Estás listo para ser domado, cachorrito? ...🍃🍃🍃 Un silencio sepulcral se apodera del ambiente. Thais pestañea, mientras Theo está de pie junto a una figura que no esperaba ver en absoluto: su madre. —¡Oh, por Dios! —grita Thais, sintiendo cómo la sangre le abandona el rostro. Theo, que acaba de procesar la escena, se queda boquiabierto, donde él no sabe si excitarsë o no, mientras su madre parpadea, claramente intentando asimilar lo que está viendo. —¿Quién eres tu? ¿Es eso… un látigo? —pregunta la madre de Theo con una voz que mezcla incredulidad y asombro. Thais, roja como un tomate, oculta el látig

