Thais llega tarde a la oficina, hecha un desastre. Apenas durmió algunas horas y, para colmo, el tráfico estuvo de pinga. Su cabello está engrifado, su camisa mal abotonada y ni siquiera tuvo tiempo de maquillarse para disimular sus ojeras. Justo cuando cruza la puerta principal, un perfume empalagoso la golpea de lleno. Amanda está parada en el centro del vestíbulo con los brazos cruzados y una expresión de fastidio en la cara. —Vaya, vaya… si no es la asistente del año —dice Amanda con una sonrisa venenosa—. Llegando tarde, despeinada y con la misma ropa de ayer. ¿Qué pasó, Thais? ¿Mucho ajetreo anoche con mi Theo? Me dirás que se comieron y que me Heche a un lado. Pero te advierto que no pierdas tu maldito tiempo. Thais respira hondo, sin ganas de discutir, pero Amanda no le da tregu

