—Theo... —Thais... La tensión entre ellos se ha suavizado al Theo notar que Thais tiembla bajo sus besos y caricias, pero hay una nueva energía en el aire. Cada roce accidental, cada cruce de miradas, lleva un peso distinto, uno que ni siquiera intentan disimular. Ella posa su frente en su hombro, mientras respira agitada. Ella siente como el monstruo de Theo entre sus pantalones a despertado. —¿Estas bien? —sonríe. —Es sólo que tengo nervios de espaguetis. Theo se imagina que es su primera vez. —Vamos a tomarlo con calma. No quiero que salgas corriendo por esa puerta. Ella asiente y Theo la deja libre. —Me dió sed, voy por un poco de agua. —Bien, yo voy a revisar mi correo. Y así dejaron pasar el momento. Theo se quiere tomar su tiempo para no asustarla. —Cuando ella regresó,

