Un plan macabro.

1617 Palabras
—¡Mamá lo vi con mis propios ojos! —exclama Amanda con indignación—. No podemos permitir que esa cualquiera se quede con él. Mamá, papá, Theo me pertenece y quiero casarme con él. Lo que hagan con su fortuna me importa un pepino. Marcelo suspira y se quita las gafas, masajeándose el puente de la nariz. —Amanda, hija, sabes cómo es Theo. Siempre ha sido el centro de atención de muchas mujeres, de seguro solo está divirtiéndose. No te preocupes tanto. Preocúpate mas bien cómo lo vas a engañar para que empiece a darte dinero. Solo te resta salir embarazada, así que piensa en tu familia y nuestro futuro. Amanda golpea la mesita con la palma abierta, haciendo que la copa de vino tambaleara. —No entiendes, papá. Si la mantiene cerca, algo serio podría pasar. Y si llega a embarazarla, se acabó todo para mí. ¡Tendría que casarse con ella o tener que cargar con el hijo bastardo y quiero que el mío sea el primogénito! Dilenia asintió, con su mente calculadora comenzando a trazar un plan. —Entonces tenemos que actuar rápido. Quiero asegurarnos de que esa mujer no tenga la oportunidad de atrapar a Theodore primero. Marcelo soltó una carcajada irónica. —Eso es fácil de decir, pero difícil de hacer. Si esa chica ya está dentro de la empresa o de su cama, no podemos simplemente sacarla de ahí. Amanda frunció el ceño, con su mente dando vueltas en busca de una solución. —Entonces haz lo que mejor sabes hacer, papá. Negocia. Habla con el padre de Theodore. Organiza una cena, alguna reunión social una fiesta moderna donde pueda estar cerca de Theodore, necesito tener una oportunidad de estar a solas con él. Yo sabré cómo manipular la situación de ahí en adelante. Marcelo sonríe de lado, admirando la tenacidad de su hija. —Esa es mi chica. Está bien, veré qué puedo hacer. Hablaré con Wilson Lombardi y le propondré una cena. Pero Amanda, tienes que hacer tu parte. Debes mostrarse como la opción perfecta. Hablaré con un colega mío de una farmacia para que me consiga unas pastillas para que lo drogues, así no podrá resistirse. Confío en que tendrás éxito. Amanda sonríe con encantada. —Papá, no te preocupes. Theodore caerá en mis redes, sólo necesito un poco de tiempo a solas con él. Dilenia, siempre un paso adelante agregó con una sonrisa astuta: —Y asegúrate de que haya mucho vino en esa cena, querida. No hay hombre que se resista a una mujer dispuesta. Nosotros nos encargaremos de que él tome la responsabilidad de tí, tú tienes que hacer creer que eres virgen. —Yo me encargo mamá. —Esa es mi niña. Amanda ríe suavemente, saboreando la idea de su plan en marcha. —Descuida, mamá. Cuando termine con él, esa tal Thais no será más que un mal recuerdo. Cuando lleve a su hijo esa será la primera de paticas en la calle. Marcelo se levanta, tomando su teléfono móvil. —Haré esa llamada ahora mismo. Si Wilson accede, tendremos nuestra oportunidad. Vamos a arreglar esto, necesito la unión de nuestras compañías sinó caeremos en quiebra y eso sería una desgracia, su fortuna nos sacaran de apuro —dijo Marcelo mientras marcaba el número de Wilson Lombardi, el padre de Theodore. Amanda mira a su madre con una sonrisa satisfecha mientras su padre salía de la habitación. Pronto, Theo volvería a ser solo suyo, y Thais aprendería que no se juega con los Fitz. Dilenia lanzó una mirada calculadora a su esposo. Después de un par de tonos, Wilson contestó con su voz firme y autoritaria. —Marcelo, ¡qué sorpresa! ¿A qué debo el honor? Marcelo intercambió una mirada con su esposa antes de hablar. —Wilson, tenemos una situación, un malentendido o como lo quieras llamar... ¡con Theo! Hubo un silencio breve en la línea antes de que Wilson respondiera. —No me digas que volvió a tratar mal a la hermosa Amanda. —No, exactamente —Marcelo negó con impaciencia—. Es algo... más personal. Hay una mujer nueva en su vida...una amiguita que vino de lejos según mi hija y él la puso a trabajar con él. Su nueva asistente. Mi hija noto que tienen una confianza más allá de lo laboral. Sé como son los jóvenes de ahora que quieren tirar su canita en el aire antes de sentar cabeza. Nosotros también fuimos jóvenes, pero nosotros llegamos a un acuerdo de unir a nuestros hijos. Wilson frunció el ceño al otro lado de la línea. —¿Cómo se llama la chica? —Thais. Thais algo...no sabemos su apellido ni de que familia proviene. Mi amigo… se que tenemos un acuerdo, y quedamos que nuestros hijos se iban a casar y así fusionamos nuestras compañías, realmente quiero ayudarte a progresar y hacer más fortuna, pero no quiero que mi niña este haciendo mala sangre. Sabes que es mi única hijita y mi tesoro y acorde entregársela a tú hijo y no veo que se me respete. El silencio que siguió fue revelador. Wilson reconoció el nombre de inmediato. Él mismo había notado la belleza de esa mujer en la junta y cómo Theo parecía protegerla. Sus ojos se estrecharon con sospecha. —Hablare con el —dijo Wilson. Amanda sonríe satisfecha, mientras su madre la felicitaba con una caricia en el cabello cuando su esposo le mostró el pulgar para arriba. —Perfecto, por otro lado, también te llame porque habrá una fiesta de uno de los magnates de la industria un buen amigo mío, quiero que lo conozcas seria bueno atraerlo para que invierta en tus proyectos. No se me da bien hablar con la gente, pero como eres de mi confianza hare un puente para que te acerques. Mi única condición es que tu hijo este presente, así le damos una oportunidad a nuestros hijos de acercarse más. Sé que tienes un buen muchacho por eso le confío a mi hijita. Te hare llegar el lugar de la fiesta con mi asistente mañana. —De acuerdo — responde con determinación antes de colgar. En la oficina de Theo, Thais estaba organizando unos documentos con Theo, cuando la puerta se abre de golpe. Theo levanta la vista sorprendido al ver a su padre entrar con el rostro endurecido. —Papá, ¿qué haces aquí? —pregunta Theo con cierta cautela. Wilson ni siquiera le responde de inmediato. Su mirada se posó en Thais con una expresión calculadora. —Hijo necesito que hablemos… Thais la nueva ¿cierto? —dijo con voz grave, cruzándose de brazos. Thais sintió un escalofrío recorrer su espalda, pero mantuvo la compostura. —Sí, señor. Soy la nueva secretaria ejecutiva de su hijo —responde con educación. Wilson sonríe de forma enigmática antes de girarse hacia Theo. —Necesito hablar contigo. A solas. Thais mira a Theo en busca de direcciones. Él asintió con una leve sonrisa. —Thais, puedes tomarte un descanso. Regresa en media hora. Ella asintió y salió de la oficina con el corazón latiendo a toda velocidad. Dentro, Wilson se acercó a su hijo, apoyándose en el escritorio. —Escucha, Theo, estoy necesitando una secretaria quería pedirte que me dieras a Thais. —Papa ya tienes a una docena de secretarias que no duran en tu despacho, y Thais me pertenece ¿que está sucediendo exactamente? —Theo bufó con molestia. —Marcelo Fitz me ha llamado quejándose. Ya te he dicho que si vas a tener tus aventuras no las traigas a la oficina. De seguro que su hija vio algo que le molestó, es esa nueva secretaria tuya. —¿Amanda otra vez? Papá, sabes cómo es ella. No le hagas caso. Y sí, llegó en un momento inoportuno sin siquiera pedir una cita. —Theo... la reputación de la empresa está en juego. No podemos permitirnos escándalos. Necesito la unión con los Fitz ya te lo he dicho. Te casas con la mujer esa y cuando tengamos todas las conexiones y nuevos accionistas te divorcias al año. Theo se levanta y lo mira con firmeza. —Y yo necesito que me dejes en paz con eso, ve a tener a otro hijo con mamá o con una de tus amantes para que lo mangonees. A Thais la traje yo y sí, tengo algo más con ella que una simple relación jefe- empleada. Thais es mi amante y va a permanecer así. No necesito dolores de cabeza con otra mujer conozco a Thais desde joven, es de mi entera confianza y no jode. Además, es muy buena en lo que hace. Wilson lo miró con suspicacia. —Eso espero... porque si Amanda tiene razón y esa chica es un problema, tomaré cartas en el asunto. No me convences de que estas con esa chica solo la usas para darle celos a Amanda o alejarla y si es así, me la pasas a mi departamento de secretarias o la despides. Por cierto, abrá una fiesta, mañana te paso la dirección necesito que me acompañes pero invita a Amanda así nos enfriamos con su padre, esto es importante así que no falles. Theo apretó la mandíbula. — Bien. Wilson soltó una carcajada seca y salió de la oficina, dejando a Theo con un mal presentimiento. Theo se pasó una mano por el cabello, frustrado. Luego de unos minutos, pulsó el intercomunicador. —Thais, vuelve a mi oficina. Thais entró con cautela. —¿Sucede algo, Theodore? Theo la miró fijamente y, tras unos segundos de silencio, dijo: —Mi padre cree que eres solo una pantalla para alejar a Amanda. Debemos actual mejor.
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