La situación se había convertido en una incómoda, éramos desconocidos que compartían una mesa, desconocidos vinculados por egoísmo que desde una externa perspectiva podían parecer familia, una familia funcional con privilegios económicos, un modelo a seguir para cualquiera. —¿Cómo fue tu último examen?— pregunté a la niña de nombre Elisa, esta miraba a todos lados, estaba confundida, estaba claro que ella crecía, podía jurar que ella había notado ese ambiente fúnebre sobre la mesa. Su atención fue a mi frente, la marca de un golpe la tenía nerviosa, como a todos de cierto modo en la mesa, los únicos sin ningún tipo de preocupación eran los más pequeños. —Difícil, pensé que me desmayaría a la mitad de la prueba, fue tan, solo recordarlo es aterrador— respondió al regresar su atención a

