—No, nos iremos de aquí y eso es lo último— con una mirada seria los observo, parecían disgustados, estaba claro que si estuvieran en sus zapatos conocerían el desespero como ella lo hacía cada segundo. —Pero Alys— —No, no es no, deben de entender niños, este lugar es horrendo ¿No se han dado cuenta?— miradas confundidas la hicieron negar y calmarme, exaltarse no servía de nada. —Miren esas paredes— balbuceo intentando ocultar la realidad. —Es lindo... ¿Piensas lo mismo, Elisa?— —Si, su cocina es linda... Aunque extrañaré a Assad— verlos congeniar a favor del lugar la hizo incorporarse para tomar al más pequeño en brazos, no quería volver aquel desayuno un mal momento. —¿Assad?— preguntó al darse cuenta de la ausencia del chico, debía contarle absolutamente todo, conocer de sus lab

