-Bruce ya te he dicho que no pienso seguir con aquel proyecto absurdo, gastaríamos el triple de material- le grito enojada.
-Pero Marlene es una gran oportu...
-j***r que es que voz no entendéis, que no pienso gastar el triple en un proyecto, que se muy bien que no servirá de nada, no insistáis, no pienso dejar que mis obreros puedan llegar a perder la misma vida por algo tan loco como lo es ello- le digo, cuelgo, y suelto todo el aire.
-Esta bien señora- miro a mi chófer y asiento.
-Hay que ver que ese tio es un terco- le digo, el no responde- llevadme a mi departamento, no quiero ir a la empresa ahora.
-Muy bien señora, como ordene- me quedo mirando las calles de New Yorck, no hace mucho que llegue, y Alejandro se vino antes que yo, tenia asuntos que atender por lo visto, aun no puedo olvidar las veces que estuve con el, fue demasiado potente, incluso me avergüenzo de que me tubo que ver borracha y bailando, yo nunca le había contado sobre mi vida a nadie, y se me hizo tan fácil contárselo a el, y se a la perfección que muchas cosas cambiaran desde entonces, desde el primer instante en que me entregue a el, me he dado por completo mi vida a un hombre que solo conlleva una vida de magnate fantoche.
joder todo hubiese sido tan fácil si el hubiese estado aquí conmigo, lo extraño y mucho, el era todo para mi, pero desgraciadamente esta muerto, y a si como e conllevado mi vida tiene que seguir siendo, no puedo quedarme en el pasado, no puedo quedarme en lo que no se podía evitar.
-Señora ya hemos llegado- ensimismada bajo del auto, y me adentro al elevador privado, me acerco al dispositivo de bloqueo el escanea mi iris para desbloquear, luego empezar a subir.
Al llegar a mi departamento me despojo de mis tacones y abrigo, aplaudo para encender las luces, todo el lugar se ilumina dándome claridad, las persianas están cerradas evitando que la luz del día se cuele a la estancia.
Me dirijo a la cocina cuando mi móvil suena, miro en la pantalla, es Alekseis- madre, me acaban de informar que acabas de llegar, como te fue.
-Muy bien, como esta todo en la empresa- pregunto, mientras me encamino a la cocina, tomo del refrigerador una botella de vino Italia, lo descorcho y lo vierto en una copa.
-Muy bien, contratos que firmar alguna que otros proyectos, hoy tenias una reunión Carolie me informo que lo cancelaste- me comenta.
-Esa fue la razón por la cual regrese, pero decidí pautarlo para otro día, estoy cansada a sido un tanto agobiante este viaje- aclaro, tomo un sorbo del vino, su sabor exquisito le da una sensación excitante a mi paladar.
Un recuerdo bago divaga por mi mente, de aquella noche llena de placer y sensualidad, aquel cuerpo tonificado y su bien proporcionada virilidad, j***r, demasiado éxtasis.
-Madre aun estas hay, te sientes mal estas bien , madre- salgo me de mi ensoñado, relamo mis labios.
-Si , si , discúlpame hijo que decías- pregunto.
-Que mañana necesito que me firmes algunos documento- aclaro mi voz.
-Esta bien- respondo- bueno hijo te dejo necesito darme un baño, hoy quiero relajarme un poco.
-Muy bien, que disfrutes de tu pequeño aislamiento del trabajo, adiós te amo.
-Yo mas- cuelgo, me tomo todo el vino de golpe, necesito relajarme, así que de vez de quedarme encerrada aquí, me voy al salón de belleza, a cambiarme un poco, necesito embellecerme y también comprar algunas prendas nuevas.
Al día siguiente llego a la oficina, con un nuevo físico, una nueva Marlene Clare, mi cabello me lo teñi de color rubio y lo he cortado por completo, le da un tono a mi piel bronceada algo mas blanca y con el corte me veo mas señorial y de mujer fuerte y poderosa, me he dado el gusto de comprarme un vestido n***o de cuello largo y espalda descubierta, ceñido al cuerpo.
Al entrar al gran edificio, con mi chófer y guardaespaldas detrás de mi, todos posan sus miradas, en la mujer de cabello rubio y vestida n***o.
Omito sus curiosidad, entro a mi ascensor privado, asta subir al la ultima planta, al llegar saludo a Carolie, ella me sonríe efusiva y tan hiperactividad como siempre, me da sus buenos alago sobre mi nuevo cambio.
Al entrar a mi oficina mi guardaespaldas me espera afuera cuidando la entrada, y empiezo con los asuntos que no he revisado, firmo algunos contratos, pagos y uno que otros caprichos de mi hijo Alekseis, sumida leyendo algunos documento numéricos cuando suena el intercomunicador.
-Dime Carolie- pregunto sin quitar la vista de los archivos.
-Señora el señor Mediends se encuentra en la linea- frunzo el ceño, y levanto mi rostro, los recuerdos de la noche y de aquella mañana en España vuelven a retornar en mi mente, j***r con solo pensarlo me pongo caliente con solo oír su nombre.
-Pasame la llamada- le digo, a los segundos lo hace aclaro mi voz, para contestar.
-Marlene Clare- digo.
-Que bueno saber que has regresado, lo extraño de todo esto es que no me has avisado, ademas me avías dicho que durarías aya un mes- dice con aquel tono hoscoso, acaso esta enojado.
- Alejandro yo no doy explicaciones a nadie, así que acostúmbrate- respondo con arrogancia y repugnancia.
- Se me olvidaba que eres Marlene Clare- dice, coloco los ojos en blanco.
-Primera regla, yo no doy explicaciones a nadie, segunda y muy importante, no me gusta que me sosieguen y me ahoguen, tercera y también muy importante, no soy una mujer cualquiera como tu tampoco y si llegue antes es por que suspendí todo en España por asuntos aquí en New York, así que para que me llamabas cariño- digo un tanto dulce.
Oigo un pesado suspiro- Perdona es que necesito verte- dice, sonrió, yo también necesito verlo, no se que me pasa pero cuando estoy cerca de el, me siento como una adolescente experimentando su primer noviazgo aun que no he tenido mucho, solo uno y eso fue un valde de agua fría- necesito saber como estas que haces, por ello quiero invitarte a comer algo esta noche.
-Me parece magnifico, así me sacas de este escritorio, y de tanto agobio- le digo.
-Entonces te paso a recoger a las seis.
-Me parece perfecto, nos vemos afuera del edificio, adiós besos- nos despedimos, y cuelgo, para luego concentrarme en los documentos, pero se me ha echo lo mas difícil del mundo, ya que toda mi atención esta sobre Alejandro, y las fungosas imágenes de el desnudo y aquel porte de hombre serio.
Ya dado las cinco y media, me encuentro lista, esperando que mi guardia me avise de su llegada. los nervios a flor a piel, nunca he sido de las personas que pierden los estribos, siempre me mantengo al margen de todo y todos.
-Señora el señor Mediends espera abajo- me informan, me acerco a mi escritorio tomo mis cosas y algunas carpetas, pero cuando voy a salir entra mi hijo Alekseis, con el ceño fruncido.
-A donde vas- pregunta.
-Voy a cenar con Alejandro- le digo sin mas.
-Madre, dime que es lo que estas...
-Alekseis, hablamos luego estoy retrasada, así que cuídate - le digo para pasar por su lado sin dejar que me diga nada mas mi hijo es incomprensible el siempre me vive recalcando de que debo ser feliz de que debo buscar a alguien que me ame, bla bla bla, pero a la final termina celandome y cuidándome como si fuese una pequeña de doce.
Me adentro al elevador junto con mi guardaespaldas, a los diez minutos a estamos abajo, me he despido de recepción y salgo del enorme edificio, para luego adentrarme a la limusina negra que esta abarcada afuera de la empresa.
-Arnol por favor síguenos- el asiente mi orden, el chófer de Alejandro me abre la puerta y yo me adentro al vehículo, sierran la puerta tras de mi, nuestras miradas se encuentran.
-Que bueno volver a verte- dice, la ventanilla que separa al conductor con nosotros esta cerrada, y aprovecho de ello, no respondo simplemente, meto mi mano bajo mi falda y saco mi tanga dejando libre a mi intimidad, el mira cada paso que doy, me subo arriba de e, y empiezo con desesperación desabrochar sus pantalones.
Sus manos tocan mi cuerpo con lujuria y deseos, saco su m*****o, y empiezo a mover mi mano arriba y abajo, mientras que sus dedos hacen milagro en mi intimidad, gimo ante su toque tan frió.
-Estas muy caliente- gime, sus dedos se adentran y salen tan frenético, así como mi mano sube y baja.
-Haa- un fuerte grito sale de mi boca al sentir el tercer dedo en mi v****a.
-Vamos mas rápido, mas rápido Cariño- j***r, es lo mas caliente y excitante, dejo de mover mi mano, y dirijo su polla en mi entrada, el quita sus dedos de mi coño y empieza a besar mi cuello, me hundo, me hundo por completo en su gran m*****o, subo y bajo subo y bajo, una y otra vez, nos besamos nos acariciamos, nos manoseamos sin pudor alguno, esta llegar al delicioso c****x con un grito brutal.
Me bajo de su regazo, y me coloco de nuevo la tanga, para luego sentarme y mirar por la ventanilla.
Sin ninguna palabra, nos bajamos del auto, y nos adentramos al prestigioso restaurante Italiano.
El mesero nos asciende una mesa reservada por el mismo Alejandro, pedimos nuestros platillo, mientras esperábamos un vino tinto del 95 se nos e servido, muevo el liquido en mi copa tratando de distraerme, ya que el silencio se esta volviendo un tanto incomodo.
-Entonces, El deseo se vuelve entrega y la entrega se vuelve poder, ambos estamos conscientes de que pelearemos por ese poder, te encanta tener en tus pies esa fuerza sobre todos - comenta, le miro por unos instantes.
Sonrió con insuficiencia- yo no deseo tener el poder, me gusta mantener el control- digo, haciendo una pausa- así que, si ese es tu problema, pues no me interesa, yo no peleo por poder solo amo mantener mi vida y las cosas que me rodean a mi merced, al igual que tu, pero hay mucha diferencia entre tu y yo si lo vemos de tal modo.
-Tanta frialdad por fuera, pero por dentro eres tan pasional y caliente, por que siempre finges, cual es tu problema de conllevar una relación común, a que le temes tanto- mi mandíbula esta tensa, mis hombros están erguidos asía atrás, tomo todo el vino que queda en mi copa, dispuesta a responder a su osadía.
Pero justo al abrir mi boca, llega el mesero con un carrito con los platillo.
Comemos en silencio, asta que decido romper ese hielo- Suelo ser pura apariencia, al igual que todos los que tengan posición importante, sueles ser solo apariencia también, ademas tu yo no somos personas comunes- digo, mientras meto otro bocado de pasta en mi boca, mastico con lentitud y elegancia- tu eres el Magnate petrolero mas cotizado de new york y yo, soy la mujer que fundo un imperio de construcción, la primera mujer arquitecta de estados unidos y américa latina, somos personas importantes, con muchas responsabilidades, solo estamos dispuesto a trabajar duro para lograr lo que queramos, Ambos somos tan frió como el tempano de hielo, soy dominante tu también lo eres, pero te has dejado llevar por que te gusta que yo te domine, aunque en ese caso- le miro, su iris se a colocado de un color mas oscuro, su mandíbula un poco tensa- ambos damos a la lucha de poder.
-Cual es tu problema, dime una anécdota que responda a mi dilema, de lo que te incomoda, de lo realmente le temes.
-Yo no le doy explicaciones a nadie, ni mucho menos pienso contar lo que no existe, deja de hablar pantomimas- digo con enojo y recelo.
-Es EL verdad, es ese hombre, el padre de tu hijo, el que no deja que otro hombre entre a tu corazón, es por el que tu actitud es fría y soberbia- recalca, me levanto de la mesa asiendo que la silla caiga asía atrás, tomo mi cartera de mano, y empiezo a caminar asía la salida, haciendo que mis tacones resuenen mas de lo que siempre suenan.
-MARLENE- grita- MARLENE DETENTE- no lo hago, salgo de aquel local como alma que lleva el diablo, camino por las calles a toda prisa, asta que choco con alguien, trato de forcejear pero no me suelta- deja de golpearme Marlene- trato de zafarme de su agarre pero es imposible, el es mas alto que yo, con sus grandes músculos.
-SOLTADME, SOLTADME - grito, le golpeo el pecho tratando de alejarlo de mi, pero no cede ante mis reclamos.
Mis lagrimas empiezan aparecer, y pequeños sollozos salen de mi garganta- Suéltame quiero estar sola, dejadme ir- ruego, el besa mi coronilla.
-Perdonadme cariño, perdo...
Lo empujo con todas mis fuerzas, asta que logro quitármelo de encima, apretó el botón de seguridad- Arnol ven por mi a la calle nueve queda a cinco manzanas del restaurante- notifico, Alejandro me mira con su entrecejo lo bastante fruncido.
-No tienes por que irte con tu chófer en mi limusina cabemos ambos dejadme lleva...
-NO- le digo- no necesito de tu ayuda, así que por favor Alejandro déjame sola- le ordeno, a los segundos esta la camioneta de Arnol mi guardia, me subo en ella sin despedirme de el.