Llegamos a new york, después de dos meses viajando y disfrutando de nuestra luna de miel, me siento recuperada mas liviana, merecía esas vacaciones. Ante nosotros se abre un enorme portón n***o de rejillas, al fondo dejando ver la enorme mansión Mediends, mi nuevo hogar. -Nuestros hijos ya deben de estar allí mi cielo- me tenso un poco, aun no se me olvida lo que ese par de dos hicieron, es mejor que se mantenga en secreto mientras busco la manera de decirle a Alejandro. -Es hermosa- susurro. -La he mandado a re modelar, esta casa me la dio mi padre, cuando cumplí veintiocho, pero preferí vivir en mi departamento. -Por que... -pregunto. Hace una mueca- imagínate un hombre y una niña pequeña en esta enorme mansión, por eso decidí dejarla para cuando me casara. Sonrió- y llegue yo...-

