Veo a la mujer que se encuentra allí, pálida delgada, demacrada, los años han pasado de una manera muy elocuente, me siento enferma estar aquí, en esta cuatros paredes junto con la mujer que me ha dado la vida. Ella tose, aun no se a dado de cuenta de mi presencia, su pecho se hincha de manera que me da la seguridad de que le cuesta respirar. -Ma ... madre - digo al fin de unos cuantos minutos después, sus ojos se agrandan mas de lo normal. Me busca con la mirada, hasta que salgo de aquella oscuridad donde me escondida, ella se sorprende al verme. -Mi pequeña tontonsinclin- susurra con una cansada sonrisa, extiende su mano. No me acerco, me quedo en el mismo lugar, camino asía la otra esquina, veo como su rostro se descompone. -Pretendo colocarte los mejores doctores, aun que ahora c

