El mundo siempre a estado embaucado por la maldad, odio, el amor, los celos, las mentiras, la decepción, la traición… llegamos en un momento que deseamos morir para romper las cadenas con el mundo, para ser libres y felices. Yo estaba dispuesta a morir y dar mi vida por lo que amo, mi hijo era mi motivo a seguir, ame aun hombre cuyo armadura era mentira, lo veía pero no era el, lo amaba pero tampoco era el, era solo un fantasma, que por cosas del destino desapareció. Tuve suerte, llegue a una ciudad que no conocía, ajena a muchas cosas de la vida, era joven ingenua, embarazada de una criatura que a su tiempo se convirtió en mi única razón de luchar, había perdido al amor o eso creía yo, pero cuando crees y eres paciente cosas buenas llegan en el momento que menos piensas, no se vive el

