La veo bajar de la escentrica limusina tan hermosa como siempre, su cabellera tintada de dorado y castaño, sus hermosos ojos resaltan como dos esferas preciosas, su cuerpo fundado con un elegante vestido azul marino, recatado pero puede dejar a la imaginación. -Es un gusto verte de nuevo Marlene- ella me sonríe de manera simple pero sincera, primera sonrisa que veo de ella que no es fingida. -Igual mente Alejandro, bueno seria mejor que entremos- asiento, ofrezco mi brazo para escoltarla al restaurante. Al sentarnos en una de las mesas mas alejadas, pedimos nuestro almuerzo- también tráiganos un vino irlandés por favor- el mesero asiente para luego marcharse- y bien para que me Citaste. -Acaso no puedo invitar a almorzar a mi prometido- hace una mueca. -La ultima vez... -Hace tiempo

