Limpio mis lagrimas, tomo un buen respiro dispuesta a buscar a mi esposo, al hombre que amo, me siento como una maldita mierda, yo no devi compararlo, pero el tampoco debio tocarme de esa manera tan abructa, a lo seguro tiene algun problema para que se comporte así. Salgo de la habitación, y voy a su despacho el unico lugar donde se que puede estar. Abro la puerta con lentitud, y hay lo veo sentado en el sofa con un baso con vocka, su cabeza apollada en el respaldo con sus ojos cerrados. -Amore...- susurro, el no habre los ojos, cierro la puerta tras de mi, me acerco despacio asia donde esta, me siento en su regazo, colocado mis rodillas a cada lado de su cintura, su ceño de frunce, su camisa aun sigue desabotonada mostrado su apetecible abdominales, todo su pecho con mis dedos dando le

