CAPITULO 7

1384 Palabras
-Cómo demonios, j***r, quiero que redoblen la seguridad para ambos, para mi hijo y para mí, no quiero que esto, vuelva a suceder Arthur, que sea la última vez, me estas entendiendo. -Si señora- asiente, haciendo una reverencia con la cabeza, para luego marcharse. -Madre está siendo un poco exagerada- dice Alekseis, lo miro, con el entrecejo fruncido. -Exagerada- niego- CASI TE MATAN, Y PIENSAS QUE ESTOY SIENDO EXAGERADA-grito, me sirvo una copa de brandy escoces y me lo tomo de un solo trago. -Está bien madre, todos estamos bien ... -Estas bien gracias a que le dispare al asqueroso ese, si no estarías en un hospital divagando - digo sin mirarle, estoy muy fuera de lugar, por lo inútiles que son mis guardaespaldas. -Como sea madre, por lo visto tienes un mal humor, mejor me voy, que pases buenas noches- dice, me volteo, el me besa mi frente, para luego mirarme por un largo rato, y se macharse, dejándome sola en la gran estancia del lugar, ahora soy solo yo y mi copa llena de un rico brandy. -La madre que os pario- murmuro, rió, es una completa locura, de seguro mañana una foto de mí, con un arma en mano saldrá en primera plana en las revistas amarillistas, coloco la copa en la mesa de cristal, poso mis manos detrás de mi espalda bajo el cierre del vestido rojo, y me lo quito quedando solo en un conjunto de ropa interior negra y ligueras, junto con aquellos altos tacones rojos, coloco un poco de música, una pequeña melodía suena haciendo de mi departamento silencioso en un ambiente más ligero. Me siento, y levanto el rostro con la mirada asía el lado izquierdo. Sonrió al recordar aquel día en que mi pequeño tesoro nació. " -oh vamos, puja vamos tu puedes ya falta poco- sintió que me falta el aire, mi corazón latía a mil por hora, doy un último esfuerzo, tenía que hacerlo por mi pequeño, y un llanto se escucha en toda la estancia, sonrió al escuchar a mi pedacito de cielo- aquí esta, es una hermosura- dice una de las enfermeras, entregándome a mi pequeño Alekseis " -Mi adorado hijo, mi tesoro amado, si supieras el esfuerzo que he hecho, para no verme débil ante ti, desde aquella trágica noche- bebo el último trago, del escoces, me levanto para servirme otra copa, pero esta vez de vino español , de 1980, una reliquia que pasara a historia, me despojo de mis altos zapatos, mucho mejor, mas cómoda. The weeknd- valerie, muevo mi cintura a sensualmente, nadie me ve, estoy sola en este gran departamento, con una copa del mejor vino y mil demonios ocultos. Me muevo al ritmo de la música, contoneo mi trasero de aquí para aya, sintiendo como ese licor me embriaga, me da tranquilidad, j***r no hay nada mejor que esto. -Me gusta cómo te mueves- un respingo echo al escuchar su voz, le miro con incredulidad. -Pero como demoni ... -Tuve que mentirles a tus hombres, y como tu jefe de seguridad me conoce, se hizo la idea de que seguro vine porque me has llamado. -Pero que, j***r estúpido de Arthur- digo bebiéndome de un solo golpe el vino, me sirvo mas. -Creo que estas bebiendo demasiado- arqueo una ceja, y me encojo de hombros. -Hoy a sido un día de coña, así que me sabe cinco tortillas por las mañanas- me vuelvo a beber de golpe aquel delicioso vino. -Puedo- señala la botella, me vuelvo a encoger de hombros, el Busca una copa en la cocina, para luego servirse un poco de aquella delicia, que esta haciendo que me nuble la vista, se sienta en el sofás de cuero color blanco- Tienes cierta afición por los vinos- asegura. -Me encanta el vino, caro o no me da igual, pero reconozco a leguas cuando es bueno, aun que es la cuarta copa ya me  vea como la mierda- digo sin mas. -Si sigues así, serás adicta... -No, solo amo beber cuando estoy en tensión, hoy fue un día difícil, y como veras mate a un hombre, mucha mas razones para que tome. -Primera vez que lo haces- pregunta tomando un sorbo de su copa, me encojo de hombros. -La cuarta vez- respondo tajante, y realmente la primera vez que lo hice, no pude dormir por varias noches. La vida de un millonario, no es nada fácil, y mas en estos tiempos, que la envidia abunda. -Interesante- toca su barbilla, cuando hace eso lo hace ver mucho mas sexy y varonil. -Nuestras vidas son interesantes- le digo mirándole a los ojos, esos bellos ojos azules, es muy hipnóticos. -Lo bastante interesante, para darles de que hablar a la prensa y a las revistas amarillistas- me acerco a el con sigilo, contoneando mis caderas, de una manera un tanto sensual. -El deseo se vuelve entrega y la entrega se... -Vuelve poder, tus frases son tan curiosas querida- arqueo una ceja, cuando me poso frente al el, su mirada de cielo, me taladra todo el cuerpo, coloco un pie entre su entrepierna. Toco ese bulto que me hace vibrar, un pequeño gruñido sale de su garganta al sentir la presión que hago con los dedos de mi pie. -Mis frases son obvias, y muy claras- ronroneo, su mano acaricia mi pierna, enviando una ola de calor a mi cuerpo, j***r este hombre es todo lo que necesito para olvidar. -que tan obvias son- pregunta, mirando con recelo mi esbelto cuerpo, besa mi rodilla mientras sus largos dedos hacen círculos en mi piel. -La simple frase lo dice, El deseo se vuelve entrega, Y la entrega se vuelve PODER, es muy pero muy obvia, mientras mas nos entreguemos mas poder tendremos- el jala de mi pierna asiéndome sentarme horqueta-da sobre el, y aquel amiguito suyo, vierte aquel morado liquido sobre mis pecho, haciendo que salga un jadeo de mis labios por lo frió que esta, su cálida lengua, lame y chupa mi piel y aquella exquisitez de 1980. -Mi dulce y deliciosa Empresaria Marlene clare- susurra en mi oído, lame el lóbulo de mi oreja enviando muchas mas descargas de electricidad, j***r , si sigue así, voy a morir electrocutada, un gemido leve sale de mis rojos labios. -Mi amante petrolero, nos vamos a morir en el infierno... -Me arriesgare a quemarme, pero solo si estoy contigo- sonrió, besos sus labios, carnosos y jugosos, ardo en el mismo infierno, pero es nuestro infierno, mis dedos arrancan su franela, haciendo estallar los botones, mientras que nuestras lengua juegan en sinfonía, sus manos aprieta mi carne, de una manera voraz, toda mi vida ha sido un volcán, una montaña rusa, tuve un comienzo caótico, pero puedo dejar que la vida me llene con un poquito de amor, tengo que navegar a rumbo, como también tengo que empezar a encargarme de mi, aunque sea por un rato. Desabrocho sus pantalones, y de un jalón el rompe mi ropa interior, entre la lujuria en nuestras miradas, nos desnudamos apresurad-amente, el me toma de las piernas alzándome, enrollo mis piernas en su estrecha y bien ejercitada cintura y caminando junto conmigo Asia la mesa de cristal, mis nalgas tocan el frió vidrio, beso su cuello, sus jadeos son música para mis oídos, lamo chupo, dejo mi marca en su piel. -Oh vamos, follame, follame tan duro hasta hacerme perder el sentido- susurro en su oído, de un rápido movimiento me penetra, tan fuerte y profundo- umm, Dios, vamos muévete dame más Cariño- gimo, el se mueve con lentitud para luego moverse con  más rapidez nuestra piel chocan frenéticas, haciendo eco en todo el lugar, sus envestidas son profundas y bien adiestradas enviando mil olas de deseo a mi cuerpo, gemidos y gritos, puro erotismo. -Oh Dios nena, eres tan estrecha, Dios Marlene- rasguño su espalda con mis gas uñas, el gime mientras enviste una y otra vez, asta llegar al mimo cielo, sin separarnos, ni un milímetro, me carga con el ata mi recamara, desabrocha mi sostén y me acuesta en mi cama, el se termina de desnudar para luego meterse entre mis piernas de nuevo, besos sus labios carnosos, y demasiado adictivos. -Eres tan dulce, igual que la miel- me penetra de nuevo, sacando un grito voraz de mi boca- eres completamente mía- otra envestida mas potente que la otra- siempre lo seras- me come la boca, muerde mis labios, chupa mi cuerpo lo lame me da todo el placer que necesito para olvidar por completo un pasado un presente que me atormenta cada día.
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