- Lo que querías era tocarme las pelotas, dejarme al límite y es lo que has conseguido – hablo reteniéndola contra el capó de este desconocido coche y levantando su pierna izquierda con mi brazo para que rodee mi cintura con ella – Ahora asume las consecuencias de tus putos actos, zorra vengativa. - Lo que quería era que sintieses en tu propia piel el daño que me haces a veces, a ver si de esa forma dejas de provocarme enfados innecesarios. - Te dije que lo sentía, lo pienso remediar y solucionar – murmuro tensando mi mandíbula – Si fueses menos ansiosa e impulsiva, podríamos haber tenido una conversación normal y solucionado las cosas antes de que llegaran a este puto. - ¿Sabes el problema de eso? – pasa la mano por mi pecho cubierto por una camiseta y enreda mi colgante de plata entre

