Observo una y otra vez el espectacular cuerpo que tiene mi chica y lo maravillosamente increíble que le queda esa especie de traje o disfraz que se acaba de poner para salir a bailar. Me estoy arrepintiendo un poco de haberla dicho que bailase y que se pusiese eso, porque ahora mismo lo único que quiero es que esté conmigo en privado y ahí que haga lo que quiera. Solo viéndola yo y no todos los demás asquerosos salidos que seguro la van a mirar y a follar con la mirada. - ¿Se puede quedar el traje? – pregunto a Paola. - Víctor, es la tercera vez que se lo preguntas y te ha dicho que no. - Pero es que te queda muy bien – miro a la encargada de todo esto – Te le pago, ¿cuánto quieres? - Víctor, déjalo ya. - Bueno, vale – luego insistiré un poco más, que no quiero ser tan pesado – Esto e

