- Keira que no puedes. Una cosa es que te deje libertad porque te la pasas reivindicando que ya eres adulta para tener menos límites y otra que no pises nuestra casa en todo el fin de semana. - Pero si tú tampoco la pisas, ayer ni te quedaste a dormir – le responde a su hermana por el altavoz mientras Kiara y yo nos dirigimos en mi coche a la iglesia donde hemos quedado con Jennifer – Que me podías haber avisado, preparé cena para las dos. - Pedir dos hamburguesas en el Burger no es prepara cena para dos, ni siquiera se considera cena. - Ahí Sam no te daría la razón – le digo recordando la vez que él quiso comer durante una semana solo hamburguesas de McDonald’s. ¿Os imagináis cómo acabó? Con una diarrea de la hostia y tres kilos de más. - Por un día se puede comer eso, exagerada. - E

